Orígenes del currículo
De la
aproximación conceptual anterior deducimos estas interpretaciones posiblemente
imprecisas de la historia del currículo:
§ La
historia del currículo no es la historia de su etimología: Según la 22ª edición
del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRALE), el término
‘curriculum’ (del lat. curricŭlum) [castellanizado currículo] tiene dos
acepciones:
Plan de estudios,
y Conjunto de estudios y Currículo y Pedagogías Renovadoras en la Edad Antigua
Agustín de la Herrán 288 prácticas destinadas a que el alumno desarrolle
plenamente sus posibilidades.
El sufijo
“ulum” nos informa de que se trata del diminutivo de curris, ere, correr,
carrera, y de cursus, curso o cursillo. Por ello, su origen etimológico y su
uso pueden asimilarse al término en sí o a sus antecedentes, y también a
significados estrechamente asociados.
Tal es el caso
del concepto ‘camino’, que es por donde se corre, se realiza la carrera o su
proceso. Por ello ‘currículum’ se puede asimilar a cursus honorum, que en la
antigua Roma se refería al recorrido vital a través de las sucesivas
responsabilidades, honores y premios que un ciudadano ocupaba. Este concepto se
relaciona directamente con nuestro actual currículum vitae.
§ La
historia del currículo no es la historia del término ‘currículo’ y su impacto
cultural y educativo:
Del mismo modo
a que un fenómeno no es la palabra con que se nombra, nos parece relevante
diferenciar entre el origen del término currículum (o currículo) y la génesis
del currículo como recurso pedagógico de cada periodo histórico y cultural.
Aunque el
término ‘currículum’ es relativamente reciente, como fenómeno y como concepto
es ancestral, estable y adaptable a cada momento y cultura.
Desde un punto
de vista Didáctico, se sostiene –a raíz del artículo de Hamilton (1991)- que el
origen del término “currículum” –con las acepciones del DRALE anteriormente
expuestas-, data de la universidad escocesa y calvinista de Leiden (1582),
donde en un texto puede leerse: “En habiendo completado el currículum de
estudios […]” (Hamilton, 1991, p. 199). En los registros de la Universidad de
Glasgow (1633) parece encontrarse el segundo antecedente (Hamilton, 1991, p.
197).
La tradición
anglosajona, clásica en formas, preservó el término en su literatura y lo
exportó al resto del mundo. Los países anglófonos (especialmente en Reino Unido
y EE.UU. de Norteamérica, a raíz de Tyler, 1949) se consagraron al estudio
científico del currículum, desarrollando múltiples significados.
Ello
multiplicó su interés a nivel internacional. Aunque su significado más habitual
ha sido ‘plan de estudios’ o ‘conjunto de materias que definen un tramo de
estudios de educación formal’, su polisemia ha sido objeto de una hipertrofiada
y dudosamente útil literatura pedagógica, con connotaciones filológicas,
filosóficas y sociológicas.
§ Durante
los 80 y 90, el currículum, su semántica y su teoría recalan y florecen en España.
Primero fue la confusión:
había que
diferenciarlo de ‘currículum vitae’, y adjudicar a un término latino un
significado arbitrario hasta ese momento inexistente, por imperativo de la
cultura anglosajona. Como en otros países, poco a poco se le fue colmando y
saturando de significados e implicaciones pedagógicas.
Posiblemente
las más ricas contribuciones para la enseñanza provinieron de investigadores
del área de Didáctica y Organización Escolar, destacando Gimeno Sacristán
(1988), apoyado en Stenhouse (1975, 1984), que desarrolla una idea de
currículum como reflexión y análisis de la práctica. Tras un largo periodo de
hiperactividad epistemológica, aquel concepto arbitrario, foráneo y que “no
nació en ninguna escuela” (Herrán, 1993, 2003c), fue integrado, ya sin
inflamación, en la Pedagogía y la Didáctica. La dualidad ‘didáctica y
currículo’ (por ejemplo, ver Torre, 1993) -elevada a la categoría de “subárea
de la Didáctica” (Bolívar, 2003)- ha adoptado como lectura habitual el campo en
el que el conocimiento pedagógico se proyecta.
Quizá hoy
podemos decir que se ha pasado de concebir una escuela basada en el desarrollo
del currículo (Skilbeck, 1984) a la contradicción que para la formación puede
resultar centrar la enseñanza en el currículo -o en alguno de sus elementos,
como puedan ser las competencias- (Herrán, 2005b). Desde la perspectiva del
área, parece percibirse un más equilibrado, abierto y complejo desarrollo de
sus objetos de estudio, entre los que está el Currículo y Pedagogías Renovadoras
en la Edad Antigua Agustín de la Herrán 289 ‘currículo’. Quizá tenga algo que
ver esta normalización interna con lo que Bolívar (2003) identifica con un
cierto renacimiento de la Didáctica europea o “Didaktik-renaissance”, como
dicen en el área alemana.
§ La
historia del currículo no es la historia de conceptos restringidos de
‘currículo’:
Diferenciamos
entre el origen del ‘currículo’ y el de un concepto restringido del mismo,
relacionado con el origen terminológico anterior. En efecto, si se parte de la
base de que el currículum es disciplinar (Goodson, 1995) y esa afirmación no se
somete a crítica, concluiremos con que es preciso remontarse a la Edad Media -y
al siglo XVIII en el caso de las universidades europeas- para identificarlo
como “trívium” (del latín, tri-, 'tres (veces), triple') y “cuadrivium”
(cuadri-: 'cuatro (veces), cuádruple'; y vium: 'camino'), y a lo sumo con sus
antecedentes.
En efecto, el
trivium fue una adaptación de la gramática, la retórica y la dialéctica (o
lógica) de los estudios de oratoria de la antigüedad. Y el antecedente directo
del cuadrivium, una base de la educación medieval, data de la ‘secta de los
pitagóricos’, cuya actividad formativa se desarrolló en torno a Pitágoras (-582
a -507), que organizaba su enseñanza en torno a la Aritmética, la Astronomía,
la Geometría y la Música, después consideradas como partes de las Matemáticas.
Esta
planificación ha derivado posteriormente en ‘asignaturas’ -‘lo asignado o
estipulado para enseñar de cada materia’-, que hoy constituyen, de facto, los
currícula. De hecho, el DRALE define ‘asignaturas’ como: “Cada una de las
materias que se enseñan en un centro docente o forman un plan académico de
estudios”.
La educación comparada
La educación comparada es el
estudio comparativo de una de las más complejas formas de comportamiento
humano.
Podemos decir que la educación
comprada es la ciencia que estudia los sistemas educativos o aspectos de este
mediante el método comparativo con el fin de contribuir a su mejora.
La educación comparada forma
parte de un plan más amplio para explicar los fenómenos primero dentro de los
sistemas e instituciones educacionales; y segundo abrazando y vinculando la
educación con su ambiente social.
Es la ciencia que tiene por
objeto extraer, analizar y explicar las semblanzas y diferencias entre los
hechos educativos y sus relaciones con el entorno, político, económico, social
y cultural (Khoi, 1981).
La aplicación de la técnica de la
comparación al estudio de determinados aspectos de los problemas educativos
(Roselló, 1978)
Para Kneller “es el estudio de
las interacciones que tienen lugar entre la educación y la sociedad, no sólo en
la situación nacional, sino también en la internacional, con el propósito de
entender su fuerza y debilidad y encontrar soluciones a problemas educativos
tanto locales como universales”.
Según Lauwerys:” La educación
comparativa es la parte de la teoría de la educación que concierne al análisis
y las interpretaciones de las diferentes prácticas y políticas en materia de
educación en diferentes países y diferentes culturas. Trata de explicar por qué
las cosas son lo que son. Su objetivo es tratar de ofrecer un conjunto de
principios generales que ayuden a los reformadores a predecir las consecuencias
posibles de las medidas que proponen”.
García Garrido la define como:
“La educación comparada es el estudio de
los sistemas educativos operantes en el mundo de hoy”.

Muy bonito excelente trabajo.
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